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El ciberodio, representante de España en X

12 puntos en Eurovisión no se acercan a los 280 caracteres que se utilizan para divulgar odio

 Por: Mario García Cuñado 

El Festival de la Canción de Eurovisión, inaugurado en Suiza el 24 de mayo de 1956, nació con el objetivo de unir a las naciones de una Europa en posguerra. Con un total de 66 ediciones hasta la fecha, este certamen se ha erigido como el programa televisivo más longevo del mundo, manteniendo su esencia a pesar de los cambios sociopolíticos y tecnológicos. Si bien es cierto que el formato y la mecánica han sufrido pequeñas modificaciones, este espacio ha evolucionado hasta convertirse en un fenómeno de masas en constante crecimiento.

Fue en 1984 cuando se creó en Finlandia el primer club de admiradores oficial del programa de televisión, la "Organización General de Amantes de Eurovisión" (OGAE).

Etapas de los
Clubs de eurofanes

 

Eurovisión ha sido durante décadas un evento que ha cautivado a personas de todo el mundo, y sus fans, conocidos como eurofanes, juegan un papel fundamental en el éxito continuo del evento. Sin embargo, este fenómeno comenzó en la década de los 90, coincidiendo con los nuevos modelos de atraer audiencia al festival

En la actualidad, los eurofanes han encontrado en este evento un refugio para la diversidad y la inclusión. Eurovisión ha evolucionado para ser algo más que la promoción cultural de cada país, también sirve para poner sobre la mesa, o en este caso sobre el escenario, las temas sociales que nos atañen: como el machismo (Nebulossa en 2024), la sanidad pública (Konstrakta en 2022) o las diferentes crisis económicas (Homens da Luta en 2011 y Rambo Amadeus en 2012).

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Abrir temáticas sociales en Eurovisión me parece acertado porque pone al festival en la agenda mediática

Laura Ortiz reflexiona sobre el "refugio" que supone Eurovisión para muchas personas, incluida ella. Esta periodista especializada en el certamen reconoce la oportunidad que han significado las redes sociales para el festival y para llegar a un público más amplio.

Estas plataformas tienen una cara amarga y Ortiz confiesa que, tras la ola de odio que se fomentó en X con la victoria de Chanel en el Benidorm Fest, tuvo que "pedir ayuda psicológica porque hubo un comentario que me dejó tirada en la cama". 

Laura Ortiz,
periodista especializada en Eurovisión

VIERNES

CADA

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 Entrevista 
completa 

"Es un fastidio que por culpa de cuatro ignorantes se hunda lo que podría ser una comunidad muy bonita", lamenta la periodista. Además, le resulta preocupante que estos comportamientos sean culpables de que exista miedo a los eurofanes entre varios artistas de nuestro país para llegar a participar en Eurovisión.

Me parece peligroso que personas sin cara llamen a la acción a otras personas ajenas al fandom

Luis Mesa,
periodista especializado en Eurovisión

VIERNES

CADA

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 Entrevista 
completa 

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"Eurovisión es la unión perfecta entre televisión, música y política", afirma Luis Mesa, quien reconoce que, gracias al papel de las redes sociales, el festival es parte de su trabajo y su vida.

 

Sin embargo, que nuestro país lleve casi 60 años sin ganar el festival, pasa factura a "un fandom tremendamente apasionado cuya mejor manera de ofrecer su pasión, su odio, es a través de las redes".

 

El problema es que estas plataformas ofrecen un altavoz enorme, para una comunidad "no tan amplia pero muy ruidosa".

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Las redes han significado un cambio de paradigma para el certamen, que ha encontrado en ellas el impulso sobre el que apoyar el éxito arraigado estos años. Estas plataformas han significado también un lugar de reunión para la comunidad eurofán, que constantemente comparten sus opiniones sobre Eurovisión. El ejemplo más claro es X (antes Twitter).


El antiguo pájaro azul se ha convertido en un espacio donde las opiniones y las críticas sobre eventos masivos se amplifican y difunden a una velocidad vertiginosa. No obstante, esta misma red social también es el caldo de cultivo perfecto para el odio y la polarización

Los eurofanes se distinguen por su pasión y su capacidad para movilizarse en torno a causas y discusiones relacionadas con el festival. En las redes sociales comparten sus opiniones, celebran sus victorias y también expresan su descontento. Esta dinámica ha sido crucial para el éxito continuado de Eurovisión, pero también ha expuesto a sus participantes y seguidores a un escrutinio sin precedentes.


El anonimato y la inmediatez de X permiten que los usuarios difundan mensajes de odio con facilidad y rapidez. Las emociones intensas que genera Eurovisión, combinadas con la estructura de la plataforma, pueden transformar una crítica legítima en una avalancha de odio. Las discusiones que comienzan como debates sobre la calidad de una actuación pueden degenerar rápidamente en ataques personales y campañas de acoso.

Las reivindicaciones y comentarios constructivos son esenciales para el diálogo en línea. Por ejemplo, cuando los eurofanes expresan su descontento con la representación de ciertos temas o la calidad de las actuaciones, están participando en un debate social necesario. Pero con las nuevas tecnologías existe una línea muy difusa para los usuarios entre críticas legítimas y discursos de odio. La concienciación de estos temas puede impactar en la opinión general y llegar hasta la disputa política.

Elaboración propia a partir de 'Spain... 12 Points' (Eva Mora) y ABC

Hay fans de todas las generaciones que, aunque tengan una visión distinta, cuando es positivo se comparte de la misma manera, y la afición es algo bueno

Víctor Escudero,
comentarista asistente de EurovisionTVE

Si no escucha la entrevista, haga el vídeo más grande

para acceder a las opciones de Youtube

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Los movimientos reaccionarios y la divulgación de discursos de odio tergiversan la información que llega al juicio general y que afectan a la visión sobre el festival y la percepción social. A diferencia de las críticas constructivas, se caracterizan por ataques personales, insultos y la promoción de prejuicios. Seguidores y participantes de Eurovisión, como Nebulossa y Chanel, han sido blanco de este tipo de ataques, que a menudo incluyen misoginia, homofobia, xenofobia o a cualquier otro colectivo.

 

A esto se añade la euforia de unos seguidores muy pasionales en nuestro país, que sedientos por una victoria tras más de 50 años, son reconocidos por gran parte de la esfera eurovisiva como los “más ruidosos”, porque sus críticas negativas llegan a ensordecer. 

"Llegan las redes y aparece esa parte negativa", aclara Víctor Escudero. Después de muchos años, su relación con Eurovisión ha pasado por diferentes etapas, lo que le ha brindado la oportunidad de trabajar para la propia entidad y, en la actualidad, como comentarista asistente del festival para TVE.

Escudero recuerda la aparición de los primeros chats para hablar del certamen alrededor de los años 1996 y 1997, gracias a las páginas web de los clubs de fans: "se compartía admiración y empezaba una de las bases de los eurofanes, los tops de canciones".

El debate que se generó este año en nuestra sociedad con la candidatura de Nebulossa llegó hasta su familia. "Cuando les estaba explicando a mis padres el sentido de Zorra, tenían la televisión encendida con Antena 3. Justo apareció alguien gritando ¡eres una zorra, cállate!" describe.

 

Frente a esto, Escudero se pregunta por qué "siendo en un horario en el que puede haber niños y no pasa nada, sí pasa en Eurovisión".

Las otras voces que representan a España en el festival

Julia Varela es, junto a Tony Aguilar, comentarista de Eurovisión en nuestro país. Su experiencia desde 2015 la permite designar a los seguidores del concurso como unos fans "sabios" que, si bien pueden excederse con sus críticas, son quienes mejor entienden el festival.

 

La periodista de Radio Nacional de España recuerda que en su primer año como comentarista recibió críticas en redes sociales, pero le quita peso porque al ser novedad "la gente todavía tenía que familiarizarse" y además le sirvió para "crearse su propia coraza" y aprender. No obstante reconoce que este año sí ha sido más duro debido a la situación de Israel y la opinión pública.

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"En Eurovisión la gente se posiciona mucho, como en un mundial de fútbol, y esas opiniones se traducen en el debate social"

Julia Varela

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El problema con las redes sociales es que, aunque nos ocultemos tras las pantallas, hay alguien al otro lado. El odio infundado no tiene presente a las personas sobre las que recae y desde la primera edición del Benidorm Fest hemos sido testigos de ello.

Con la victoria de Chanel en la primera edición del programa, X estalló en una denigración hacia la artista que, sobrepasada por el odio, decidió desinstalarse la red social. Es cierto que podía haber eurofanes descontentos con este resultado, y no pasaba nada por expresarlo. La preocupación surge cuando, llevados por sus emociones, aprovecharon la situación para lanzar ataques personales contra la artista.

Fue así como no tardaron en llegar acusaciones por parte de grupos autodenominados feministas y sectores ligados al espectro de la derecha hacia la cantante. Había quienes no consideraban a Chanel como una mujer cantando una canción que la empoderase, sino todo lo contrario; promovía el “sugardadismo”, e incluso recibió insultos xenófobos por su procedencia latina.

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Una investigación realizada sobre las publicaciones en X con el hastagh #NoSomosZorras revela la intensidad del odio que divulgaba y la temática que abordaba en base a la reapropiación de términos peyorativos hacia la mujer.

Parecido fue el caso de Nebulossa en 2024 que, a pesar de que con su victoria parecía romper la barrera del edadismo, una parte del sector feminista echó por tierra todo su trabajo como cantante. Para ello se creó en X la etiqueta #NoSomosZorras , en el que las opiniones publicadas estaban en contra de la resignificación del insulto para convertirlo en un término de empoderamiento.​

 

No es la primera vez en la historia de la televisión o de la música que se hace algo así. La misma palabra fue empleada por el grupo Las Vulpess en 1983 cuando cantaron ‘Me gusta ser una zorra’ en un programa de Televisión Española, y en 2022, veía la luz 'Perra', un canto a la libertad femenina creado por Rigoberta Bandini, quien también fue concursante de la primera edición del Benidorm Fest. Pasan los años y sigue siendo común usar el nombre de animales como insultos machistas aceptados por la sociedad.​

 

Pero la historia de 'ZORRA' de Nebulossa va más allá. En el videoclip de la canción, su intérprete, María Bas, rinde homenaje a Manuela Trasobares, la primera concejala trans en la historia de España. De esta manera se alinearon en X personas del sector más conservador y del feminismo trans excluyente, en un compendio de odio contra diferentes colectivos bajo un mismo hashtag.​

 

La pasión desmedida de nuestro país hizo más ruido que la intención de Nebulossa por romper moldes y acabar con estereotipos. En un debate que perduró varias semanas también había eurofanes españoles que eran conscientes de lo que ocurría a través de X, y se posicionaron para defender lo que tanto aman: Eurovisión.

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La relación emocional e intelectual con el festival consigue unir a gran parte de los fans frente a injusticias o por los derechos humanos, atendiendo al abanico de diversidad e inclusión del que puede alardear el certamen. Con ese objetivo se creó Eurogirls (@Eurogirls2), una cuenta creada en X tras el odio que recibió Chanel con su victoria en el Benidorm Fest. Este perfil funciona como un espacio seguro para las mujeres eurofanes y también para darles visibilidad frente al estereotipo común de hombre cis gay con el que se identifica a la comunidad española.

Bajo el usuario @astorialands, Adriana Paredes comenta en X cualquier causa relacionada con el festival, del que guarda su primer recuerdo en 2011 "cuando Lucía Pérez hacía vídeos cantando su canción con los Lunnis", aunque reconoce que pertenece al eurofandom gracias a Operación Triunfo (2017). Su descendencia latinoamericana la hizo empatizar con Chanel hasta llegar a Eurogirls, y asegura que las críticas que recibía la cantante provenían de hombres que, "por ser homosexuales no quiere decir que no sean machistas"

Dentro de la plataforma, mujeres de muchas generaciones se ayudan entre ellas y se mantienen informadas sobre Eurovisión. Bien lo sabe Antía Castillo, que hizo su TFG relacionado con el colectivo LGTBI+ y el Benidorm Fest, a través de los memes de X, donde afirma ser testigo de "gente resentida por sus favoritos que fomentan movimientos fan de odio".  Últimamente ha estado más desconectada en esta red social por discrepancias en otro fandom y agradece el ambiente familiar y cooperativista de Eurogirls.

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Adriana Paredes

@astorialands

"Durante la candidatura de Chanel, X se convirtió en un espacio de discusión sobre la imagen de las mujeres en el que solo participaban hombres"

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Antía Castillo

@antiacastillo_

"Nunca había visto a Galicia tan volcada con algo como con Tanxugueiras y los fans de Chanel no le beneficiaron nada"

 

El discurso de odio es una retórica tan utilizada en redes que ha ocupado la atención de la investigación académica. La proliferación de estos mensajes ha llevado a numerosos estudios a explorar su origen, impacto y las formas de combatirlo.

Pablo Berdón Prieto, doctor en Comunicación y profesor en la Universidad de Valladolid (UVa), reflexiona sobre si el discurso de odio es causa o consecuencia del sistema en el que vivimos. Para él, “el odio también es un motor de la historia” pero no concibe ejemplos positivos en su aplicación.


El profesor está de acuerdo con la taxonomía sobre la comunicación violenta y los discursos de odio en Internet publicada por Fernando Miró Llinares en 2016. El autor compartía entonces que hay muchas formas violentas de comunicación más allá del hate speech.

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En esa línea investiga Sergio Enrique Arce, doctor en Humanidades y Comunicación y docente en la UNIR, con el objetivo de identificar las intensidades del odio a través de una graduación en varios niveles, que en sus dos máximos ya serían constitutivos de delito.


Así, en colaboración con el proyecto Hatemedia, Arce comparte la siguiente clasificación:

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Elaboración propia a partir de Hatemedia y las declaraciones de Sergio Enrique Arce

 

Sergio Arce advierte de que “no debemos creer todo lo que nos llega por redes, incluido desde personas que consideramos fiables, ya que existen técnicas como el Doppelgänger que falsifican medios o fuentes reales con otras que las imitan con falsedades y odio”. Además, aconseja comprobar si lo que reenviamos o contestamos es verdad.


Hay que ser conscientes de que cada usuario de las redes sociales vive en su propia burbuja irreal, retroalimentada por algoritmos que nos muestran lo que queremos ver, porque dejamos un rastro virtual sobre las páginas que visitamos. Aunque reconoce que “existen proyectos encaminados a tomar contramedidas específicas contra el odio, aun en desarrollo en España y Europa”, a nivel individual “hay que corroborar y evitar difundir los mensajes de odio”. De igual manera aplicable a la esfera eurovisiva en nuestro país.


La divulgación del festival en X muestra varios puntos tratados por los expertos y, sobre todo, la capacidad de los fans para escalar en los niveles de intensidad por esa combinación de emociones que dan lugar al odio hacia algo en particular. En este caso, la mezcla se compone de una pasión desmedida y resentimiento con las ansias de ganar.


El foco recae en los representantes, que en realidad no son más que meros pretextos para traer al frente temas sociales y candentes en la actualidad, con una perspectiva negativa. De ahí las polémicas de los últimos años: ¿Chanel y Nebulossa o racismo y feminismo? 


Mujeres como camuflaje perfecto para el machismo y la misoginia, problemas agravados gracias al anonimato, la velocidad y la viralidad de las redes sociales. Como el odio es un discurso que no tiene fronteras, este puede rebotar en el resto de colectivos que se salen de la normativa social. Y es que

12 puntos en Eurovisión no se acercan a los 280 caracteres que se utilizan para divulgar odio en X.

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Elaboración propia a partir de Hatemedia y las declaraciones de Sergio Enrique Arce

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